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Archive for 27 abril 2009

Últimamente estamos teniendo un serio debate sobre la viabilidad futura de la Seguridad Social. El gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernandez Ordoñez “MAFO” ha lanzado una serie de comentarios tocando un tema cuanto menos sensible para los españoles. Desde el gobierno no han tardado en reaccionar, tanto el Presidente como el ministro Corbacho diciendo que nuestra Seguridad Social es solvente y fiable.

Para ver quien tendrá razón hemos recopilado una serie de datos que son sencillos de comprender y que no tienen desperdicio.

·         El número de afiliados a la Seguridad Social en el año 2008 descendió en 841.465 (el 4,3% menos que en 2007), con lo que el número de trabajadores inscritos se situó en 18.531.312, según informó el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Ahora mismo este dato es mucho peor, concretamente se sitúa a 31 de marzo en 17.967.300… y bajando… El paro ya está por encima de los 4 millones y sumando!46116

·         Del total de afiliados medios, 14.617.500 pertenecían al Régimen General, lo que supone un descenso con respecto al mismo mes del año anterior del 6,9%. En el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se registraron 3.349.800 personas, un descenso respecto al año pasado del 4,8%.

·         Por sexos, de los 17.967.300 afiliados al terminar marzo de 2009, 10.067.800 fueron hombres, el 9,2 por ciento menos que un año antes, y 7.899. 500 mujeres, el 2,9 por ciento menos.

Para los que no lo saben, la Seguridad Social funciona mediante una estructura piramidal… os sonara a las famosas estafas por el método Ponzi siendo la más reciente y mayor de la historia la de Madoff (https://analisisglobal.wordpress.com/2009/01/21/el-caso-madoff-%c2%bfquien-era-%c2%bfcomo-maquino-su-estafa-%c2%bfpor-que-nadie-lo-detecto/) que estafó 50.000 millones mediante dicho método. ¿Cómo funciona este método? Es bien sencillo, mediante una estructura piramidal lo que se trata es de prometer unos intereses a tus inversores lo suficientemente atractivos para que te confíen su dinero. Entonces, en lugar de invertirlos y obtener la rentabilidad prometida, simplemente es ir pagando los intereses de los inversores antiguos mediante el capital aportado de los nuevos inversores.

La Seguridad Social funciona exactamente igual, los que actualmente estamos trabajando y cotizamos a la Seguridad Social somos los que estamos pagando las pensiones de nuestros mayores, cuando nosotros no jubilemos los que estén trabajando nos aportaran el dinero a la Seguridad Social con el que nos pagaran a nosotros. Todos pensaréis, claro pues donde está el problema si siempre va a ver gente que trabaje…, por favor fijaos en este simple grafico:

 piramide

 

Como podéis observar mientras la pirámide este más poblada por abajo que por arriba, es decir, hayan más trabajadores que pensionistas no habrá problema alguno pero si ocurre lo contrario el sistema “revienta”. Las previsiones actuales sobre nuestra primada poblacional son que se invertirá, es decir, que nuestra población envejecerá y habrá más jubilados que trabajadores. De hecho, actualmente son los inmigrantes los que han contribuido a mantener nuestra pirámide ya que la tasa de natalidad de los españoles es realmente baja.

Un dato preocupante es que a día de hoy el ratio es 1 jubilado por cada 4 trabajadores mientras que en los próximos años pasaremos a 1 jubilado por cada 2 trabajadores!!!!!

Si seguimos así, sin aplicar reformas al respecto, es posible que la Seguridad Social llegue a generar problemas a medio plazo, entre ellos, quebrar, aunque suene duro. Lo más probable es que el gobierno intervenga y destine más fondos para restaurarla evitando este desenlace. Pero lo que necesitamos es un sistema de seguridad social solvente, que permita que funcione correctamente sin necesidad de aportaciones adicionales de capital.

Nuestro sistema tiene fallos y nuestros políticos tienen que realizar una reforma inmediata para evitar que la Seguridad Social falle. Imaginad, en un caso hipotético, que después de toda vuestra vida trabajando y viendo mes a mes como os retienen un % IRPF, otro de SS, pagas IVA, e impuestos varios, cuando llega tu momento de descanso y jubilación el Estado te dice, mire, lo sentimos, pero la Seguridad Social ha quebrado y usted no va a ver un céntimo… quizá sus hijos puedan mantenerle…

Ante este problema algunas de las posibles medidas que se podrían plantear serían:

  1. Un fondo de pensiones con una entidad privada, hay que asegurar ese fondo en que va a invertir su dinero para evitar que lo expongan a un riesgo innecesario como ha venido ocurriendo.
  2. Jubilación obligatoria a los 75 años, pero voluntaria a partir de los 65. La esperanza de vida está aumentando y la gente con 65 años ahora está en un estado físico medio mucho mejor que alguien de esa edad en 1960.
  3. Eliminación de las pre jubilaciones con poco más de 50 años. 
  4. Control efectivo del desempleo, evitando que pase lo que está pasando ahora, menos gente cotizando y mucha gente cobrando el subsidio por desempleo

La economía sigue cayendo a una velocidad de vértigo y los Gobiernos a nivel mundial están desbordados. La realidad es que tras esta crisis económica saldrá un nuevo orden mundial compuesto por potencial económico y sin duda serán los que mejores medidas tomen al respecto y reformen sus economías de acuerdo con los errores que hemos cometido en el pasado. ¿Estará España en este nuevo orden? De momento con las decisiones que estamos tomando al respecto, más políticas que efectivas, no. Y no imaginar una España con una Seguridad Social en quiebra.

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Todos recordaremos la reciente intervención de Caja Castilla la Mancha (CCM), la primera desde la de Banesto, debido a la crisis financiera que afecta a las cajas y bancos españoles por el imparable aumento de la morosidad.56402673

 

Con anterioridad a la intervención de CCM, el Banco de España trató de buscar un “novio” que quisiera absorber esta Caja con serios problemas de liquidez, por lo que consciente de esta situación, pasó a una estrategia más agresiva en su labor supervisora e intervino la entidad, que representa el 0,8% del sistema financiero español. El Gobierno ha habilitado un aval de 9.000 millones de euros para hacer frente a las deficiencias de liquidez y solvencia de CCM.

 

Con esta intervención, el Banco de España quiere limpiar a CCM de aquellos créditos tóxicos que puedan perjudicar el debilitado sistema financiero español, e introducir de nuevo, activos sanos en el mercado financiero vendiéndolos a entidades financieras.

 

Tras esta primera intervención, medidas anti-crisis tomadas a nivel mundial y un mes de abril con datos malos, pero mejores a lo esperado, parece ser que ya no habrá que intervenir más entidades financieras. A pesar de ello, no hay que olvidar la alegría con la que se dieron créditos tanto a particulares como a empresas.

Desde que se inició la actual crisis financiera, el aumento de la morosidad y la reducción de las coberturas, tarde o temprano se traduciría en una intervención de una entidad financiera. En la actualidad existen cajas que ya no disponen de las provisiones suficientes para cubrir los créditos dudosos, de hecho, más de un tercio ya supera el 2% de morosidad.

Las cajas que más están sufriendo son aquellas no disponen de cartera industrial para vender participaciones con las que conseguir financiación. Además existe otro hándicap para las entidades financieras, y es que desde que empezó la crisis financiera han descendido las titulaciones ya que los inversores extranjeros, que eran quienes antes compraban, no están dispuestos a adquirirlas aún cuando la entidad les ofrece altas primas.sb10065616j-001

 

Teniendo en cuenta que en el sistema hay más de 200.000 millones de euros en créditos cuya devolución puede complicarse aún más por el crecimiento/decrecimiento casi cero de la economía española y la elevada tasa de paro, es probable que se puedan desencadenar nuevos problemas en el sistema financiero.

 

No nos relajemos, esto aún no ha acabado!!!

 

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Crisis, crisis y más crisis. Es prácticamente imposible no hablar de otro tema a lo largo del día, en el trabajo, en casa, tomando el café, etc. Todo ha cambiando en los últimos meses. Nuestros bancos de toda la vida nos han cerrado el grifo, todos tenemos un amigo o familiar que ha perdido su empleo o simplemente la tensión que se respira en el ambiente hace de esta situación, una situación cuando menos, particular.

A grandes cambios grandes debates. Teniendo un sistema financiero que ha demostrado no ser tan sólido como pensábamos y que no cuenta con unos mecanismos de control del riesgo eficaces. Surge un nuevo concepto de una banca más ética, más cauta y más conservadora. La Banca Islámica, que lleva mucho tiempo funcionando en Oriente Medio. Es un concepto que no ha generado ningún tipo de interés fuera del mundo musulmán, calificada de antigua y algo oscura, este modelo se presenta ahora en occidente como una alternativa segura y anti-especulación.

Pero mucha gente desconoce qué diferencias existe entre la Banca que todos conocemos y la islámica. Este tipo de Banca está basada en la ley islámica, recogida en el Corán. De manera resumida se podrían destacar los siguientes puntos:

  • La ley islámica prohíbe la usura, los intereses y la especulación, de modo que para poder entrar en el negocio bancario se han ideado fórmulas que ofrecen servicios de crédito e inversión parecidos a los de un banco tradicional, pero con menores riesgos y menor margen de beneficios.
  • Se han ideado fórmulas que impulsan el concepto de responsabilidad compartida de riesgos y ganancias entre el cliente y el banco y en la que cualquier transacción tiene que estar respaldada con activos reales.
  • Los bancos islámicos tienen vetada la inversión en ciertos negocios como la pornografía, el juego, el alcohol, el porcino y el tráfico de armas.
  • Si quisiéramos comprar un bien x dentro de las reglas islámicas deberíamos fijar con el banco el precio del bien más una cantidad extra que pagaríamos en un tiempo que también debe ser establecido previamente.
  • Dicho bien, sería adquirido por el banco que nos lo vendería en las condiciones acordadas. Sin embargo, la cantidad extra que pagaríamos no estaría sujeta a las condiciones cambiantes del mercado por lo que no hay lugar a la especulación y no se consideraría un interés.
  • Los bancos cuentan con un ratio de reservas del 100 por ciento lo que da más fiabilidad, aunque menos margen de maniobra.
  • Cuando se adquiere una casa, el banco y el comprador formalizan una sociedad. La entidad financiera alquila el inmueble al comprador que se convierte en inquilino y, sin salirse de las reglas islámicas, reintegra la cantidad de acuerdo con el mercado local. Una vez se liquide la deuda en las condiciones acordadas, la sociedad creada entre el banco y el comprador se extingue. De producirse una pérdida, la casa sería subastada y los beneficios se repartirían entre ambas partes de la sociedad de acuerdo a su participación.
  • Otros productos bancarios son las aventuras conjuntas (Mudarabah), los pagos avanzados por ciertos productos (Bai Salam) o denominadas hibah o regalos que los bancos hacen para premiar a sus clientes ante la imposibilidad de dar interés.

El origen de este tipo de capitalismo, al que algunos llaman capitalismo islámico se remonta a la Edad de Oro del Islam (siglos VIII a XII d.C.). En este período se dieron las condiciones necesarias -una moneda con un valor estable como el dinar y la incorporación de zonas monetarias independientes- para el desarrollo de unos conceptos que favorecen la estabilidad y rechazan la especulación.

Sin embargo, hasta 1963 no se creó el primer banco islámico, el Mit Ghamr, que fue creado por Ahmad El Najjar aunque huía de cualquier calificativo relacionado con la religión. En 1972 se convirtió en el Banco Social Nasr entidad que dura hasta hoy. Sin embargo, el primer banco islámico moderno, el Dubai Islamic Bank, nació en Dubai en el año 1975 y fue el primero de los muchos que existen en el Golfo Pérsico, Malasia o Indonesia.

En la actualidad son muchos los bancos denominados islámicos y otros muchos que no los son, tienen cuentas especiales para clientes que piden que se actúe de acuerdo a las Fiqh al-Muamalat o reglas islámicas de transacción. Incluso el índice Dow Jones tiene un índice para empresas que respetan las reglas islámicas Dow Jones Islamic Markets (DJIM), es decir, aquellas que no comercian con productos prohibidos por el Islam como el cerdo, el alcohol o el juego, y que respetan las reglas anteriormente comentadas. Para su supervisión existe un órgano Auditing & Accounting Organization of Islamic Financial Institutions (AAOIFI) que certifica el cumplimiento de dichas normas.

A esta forma de hacer banca, no le faltan defensores en Occidente. “Este es el caso de Loretta Napoleoni, una economista italiana afincada en Londres, cuyos análisis sobre la globalización se han vendido profusamente en varios países”. En su último libro, Economía canalla, predice que las finanzas islámicas se convertirán en el nuevo estándar monetario. Considera que sus métodos son “innovadores, flexibles y potencialmente más creativos” y sostiene que dentro de poco controlarán ya el 4% de la economía mundial, dado que algunos de los fondos de inversión en países musulmanes están atrayendo capitales occidentales a causa de la crisis.

Además, los bancos islámicos han registrado durante 2008 uno de sus mejores ejercicios. Según ciertos expertos, las estrictas normas de inspiración religiosa han mantenido a estos bancos al margen de “activos tóxicos” y burbujas especulativas. También es verdad que desde que se inventó hace poco más de 30 años, el modelo se ha extendido por todo el mundo, llegado a casi 80 países, mientras sus cuentas crecen entre un 10 y un 15% anual. Aunque su ámbito natural es Oriente Medio y el Sudeste Asiático, también funcionan ya en Europa, China y Estados Unidos.

Son Instituciones Financieras que funcionan de manera similar pero con un control más eficaz del riesgo y con una filosofía totalmente diferente. Puede que un cambio del modelo bancario occidental al Islámico sea algo imposible, no obstante, se podría aprender mucho de su ética y forma de gestionar el dinero que hay en sus arcas, que en gran parte son los ahorros de millones de personas que día a día se lo van ganando.

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Las compras apalancadas, generalmente conocidas como “LBO” (Leveraged Buy-Out), son aquellas transacciones en las que la sociedad inversora (en ocasiones coinvirtiendo bien con el actual equipo directivo de la empresa objetivo, o bien junto con un equipo directivo nuevo) adquiere una compañía ya consolidada en su sector, utilizando para su financiación una cantidad de deuda relativamente importante que será repagada por parte de la sociedad adquirida. En estas operaciones, en principio, la única garantía es el valor de la compañía objetivo y la generación de flujos de caja recurrentes, es decir, su capacidad de repago.773748161

 

Existen varios tipos de operaciones apalancadas: MBI o MBO (si es el anterior equipo directivo o uno nuevo el que adquiere parte de la compañía respectivamente), BIMBO (combinación de las dos anteriores), LBU (compra apalancada de una sociedad ya de por sí apalancada), etc.

 

Las compras apalancadas comenzaron a realizarse en EE.UU. a mediados de los años 60 y se afianzaron en los 70 con la aparición de nuevos instrumentos de financiación (el principal precursor de estas fórmulas de inversión fue la firma de capital riesgo KKR). En Europa, el Reino Unido es el líder del sector por número y volumen de operaciones. Asimismo, en España, las compras apalancadas se han desarrollado con un cierto retraso, debido a las características del tejido industrial (compañías con vocación más familiar) y un sistema bancario poco sofisticado.

 

Las principales características que debe cumplir la empresa objetivo serían:

 

          Empresa consolidada.

          Flujos de caja estables y recurrentes.

          Buen estado de los activos operativos (los necesarios para la realización de la actividad).

          Bajo nivel de endeudamiento inicial.

          Margen de mejora en la gestión.

 

Con el efecto apalancamiento (endeudamiento), se consigue que pequeños incrementos en el valor de la compañía provoquen incrementos sustanciales en el valor de las acciones. De la misma manera que pequeñas disminuciones en el valor de la compañía provocan disminuciones muy significativas en el valor de las acciones. Lo que se traduce en un efecto amplificador del endeudamiento, esto es, si la sociedad adquirida es capaz de repagar la deuda y seguir creciendo, la rentabilidad del inversor se multiplicará, pero si no es así, la probabilidad de fracaso es mucho mayor que sin haber recurrido a la financiación bancaria.

 

Una de las particularidades de este tipo de operaciones es la necesidad de crear una sociedad vehículo (denominada genéricamente “Newco”) como paso intermedio para realizar la compra apalancada. Cumpliendo de esta manera con el artículo 81 de la ley de sociedades anónimas: “La sociedad objetivo no podrá anticipar fondos, conceder préstamos, prestar garantías ni facilitar ningún tipo de asistencia financiera para la adquisición de sus acciones o de acciones de su sociedad dominante por un tercero”. El fin último de esta sociedad vehículo es su fusión con la sociedad adquirida, cubriendo por una parte los riesgos financieros y legales de una operación apalancada, y por otra, “cediendo” el repago de la nueva deuda financiera solicitada a la nueva sociedad fruto de la citada fusión.

 

Dado que el objetivo de los inversores es maximizar su rentabilidad esperada, la proporción de deuda a solicitar para hacer frente a la transacción será la mayor posible (limitada por la capacidad de repago que tenga la empresa objetivo y obviamente, por la “generosidad” de las entidades financieras a la hora de conceder el préstamo). La deuda solicitada suele estar estructurada en distintos tramos y con diferentes características (vencimientos, tipos, exigibilidad, etc.).

 

Seguramente, un ejemplo sencillo es el mejor modo para entender este tipo de operaciones:

 

          Supongamos que una sociedad “A” es vendida por sus socios, al 100%, a un inversor “B” por 100 millones de euros. Aportando la sociedad “B” 40 millones de capital y solicitando los 60 millones restantes a una entidad financiera. 

          Dado que la sociedad “A” tiene un EBITDA (resultado bruto de explotación) de 20 millones de euros y ningún tipo de deuda financiera, se puede afirmar que el inversor “B” ha comprado, pagando 5 veces el EBITDA (100 / 20 = 5) de la empresa objetivo.

          La sociedad “A” presenta, en el momento de la transacción, el siguiente balance (en millones de euros):

 

 

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          El inversor, constituye una Newco, adquiere las acciones de la sociedad “A”:

 

 

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          Posteriormente se realiza la fusión entre ambas sociedades (Balance y Cuenta de resultados), aflorando un “fondo de comercio” igual a la diferencia entre el importe pagado por “A” y el valor contable de sus fondos propios en el momento de la transacción:

 

 

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          Transcurridos 4 años, es probable que el inversor se plantee vender la compañía. Podemos suponer que en ese periodo se ha repagado la totalidad de los 60 millones solicitados al banco, y que el EBITDA de la sociedad ha mejorado ligeramente, alcanzando los 25 millones de euros. Asimismo, los precios de mercado siguen como hace 4 años, y el inversor vende otra vez a 5 veces el EBITDA actual, es decir por 125 millones de euros (25 x 5 = 125). Lo cual implica una rentabilidad anual (TIR: Tasa interna de retorno) del 33%. La cual es muy superior a la que se obtendría sin haber financiado la operación.

 

Las compras apalancadas son el pilar fundamental de los Private Equity para obtener grandes retornos de sus inversiones. Algunos ejemplos de éxito podrían ser: la compra de Panrico por parte de Apax Partners (28% capital, 72% deuda); compra del operador de viajes Amadeus por parte de Cinven y BC Partners (12% capital, 88% deuda), etc.

 

Sin embargo, la coyuntura económica actual ha frenado sustancialmente este tipo de operaciones, o cuando menos la proporción de deuda solicitada. Hoy en día, con la restricción de crédito existente y la aversión al riesgo por parte de las entidades financieras, se antoja complicado ver grandes operaciones en las que más del 60% de la inversión total sea aportado por los bancos.

 

 

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